Autor: Gabii
Fecha de publicacion: Lunes 29 de septiembre del 2025
En la ciudad de Puebla, el patrimonio cultural no solo se manifiesta en su arquitectura o gastronomía, sino también en los oficios tradicionales que continúan activos a pesar del paso del tiempo.
Uno de los oficios más representativos es la elaboración de talavera poblana, una técnica de alfarería que se remonta al periodo virreinal. En talleres ubicados en barrios como El Alto o La Luz, los artesanos moldean y decoran piezas utilizando procesos que cumplen con normas establecidas por denominación de origen. Las visitas a estos espacios permiten observar cómo se prepara el barro, se cuecen las piezas y se pinta a mano cada diseño.
El oficio de los repujeros y talabarteros sigue presente en Puebla. Bolsos, cinturones, carteras y monturas se fabrican de forma manual en pequeños talleres del centro histórico. Aunque enfrentan la competencia de productos industriales, mantienen técnicas tradicionales de curtido, grabado y cosido, lo que otorga valor cultural y funcional a cada pieza.
En barrios como Analco y La Luz, los tejedores y bordadores conservan técnicas tradicionales en telares de pedal. Sus productos incluyen rebozos, caminos de mesa y prendas típicas que incorporan diseños de origen indígena. Estas creaciones reflejan tanto conocimientos técnicos como identidad comunitaria.
El oficio del cantero también perdura en Puebla, especialmente en la producción de elementos decorativos para fachadas, fuentes y columnas. Trabajan con piedra de cantera gris y rosa, y sus creaciones pueden encontrarse tanto en edificaciones antiguas como en nuevos proyectos que buscan una estética tradicional.
Los hojalateros y latoneros siguen activos en algunos barrios antiguos. Elaboran piezas utilitarias y decorativas como faroles, jarras y espejos, trabajando láminas de metal que cortan, sueldan y pulen manualmente. Estas piezas, muchas veces hechas por encargo, son buscadas por quienes desean conservar el estilo tradicional poblano en sus espacios.